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La mujer oveja

canion del Duraton

La increible historia de Eulalia, la de Villaseca, resuena en este barranco lateral del rio Duraton, en Segovia

Cuenta la leyenda que Eulalia, la de Villaseca, salio una tardecica a por plantas aromaticas y, cuando estaba herborizando en un barranco a un kilometro escaso del pueblo, se le echo la noche encima y se perdio. Raro es que se extraviara en un canioncete que es como un tobogan -arriba, el pueblo; abajo, la hoz del Duraton-; mas raro, que anduviera varios dias sin saber salir; y, ya de Expediente X, el que, al acercarse esperanzada a un rebanio de ovejas, se convirtiera, por arte de magia, en una de ellas. Todo el pueblo la busco -el primero el carnicero, que era su novio-, mas fue inutil, y mucho se lloro la perdida de esta moza que, segun dicen, era asaz hermosa y hacendosa.

Sigue contando la leyenda que, varios meses mas tarde, con motivo de un agape que iba a celebrarse en Villaseca, el pastor del rebanio al que se habia agregado la oveja Eulalia la llevo al pueblo para proceder a su sacrificio, y el novio matarife, no mas verla, la reconocio -'Eulalia!'-, senial de que tampoco era tan guapa. El caso es que, al oir su nombre, volvio a su humano ser. En mala hora. Pues fue para descubrir que el del cuchillo, en su ausencia, se habia casado con una viuda que era, para mas inri, duenia de muchas merinas.

La leyenda acaba con Eulalia ingresada en un manicomio, no sin antes haber ingresado en unos cuantos rebanios con el deseo de convertirse de nuevo a la raza ovina, pues afirmaba, y no se le puede discutir, que las ovejas eran mejores personas que las personas, y todo por culpa de aquel barranco que le hizo perder el rumbo, el novio y el juicio, y que, por eso mismo, hay quienes dicen que esta encantado y le llaman, para que no haya dudas, el canion de la Perdida.

ANDRES CAMPOS



El Pais, Madrid. Viernes, 7 de septiembre de 2001